Su cuerpo experimenta muchos cambios durante el embarazo y el parto, tanto físicos como emocionales.
Durante el embarazo, las hormonas estrógeno y progesterona alcanzan sus niveles más altos. Cuando estos niveles disminuyen significativamente después del parto, las nuevas madres pueden experimentar la tristeza posparto (“baby blues”), una serie de emociones intensas que van desde la tristeza hasta la ansiedad y la irritabilidad. Estos sentimientos son normales y pueden afectar hasta al 80% de las personas que dan a luz.
Sin embargo, si estos sentimientos son más intensos o no desaparecen por sí solos, podrían ser un signo de depresión posparto, la cual puede tener efectos a largo plazo. Comprender la diferencia entre la tristeza posparto y la depresión posparto puede ayudarle a obtener el apoyo y la atención que necesita.
Tristeza posparto vs. depresión posparto
La tristeza posparto y la depresión posparto comparten muchos de los mismos síntomas. La diferencia radica en la intensidad y la duración de estos. En ambos casos, los expertos consideran que los cambios hormonales son un factor importante.
Después del parto, los cambios en los niveles de estrógeno y progesterona son similares a los que ocurren antes de la menstruación. Sin embargo, estos cambios —y los síntomas que provocan— tienden a ser más intensos. Los niveles de la hormona tiroidea también pueden variar después del embarazo, lo que podría contribuir a síntomas de salud mental.
Con la tristeza posparto, usted puede experimentar:
- Ansiedad
- Impaciencia
- Cambios de humor
- Tristeza
- Dificultad para concentrarse
La tristeza posparto suele desaparecer por sí sola en un plazo de hasta dos semanas. No obstante, si los sentimientos persisten —o si los síntomas son intensos y afectan sus actividades diarias— podría tratarse de depresión posparto.
La depresión posparto generalmente comienza entre las primeras 4 a 6 semanas después del parto, pero puede desarrollarse en cualquier momento durante el primer año. Aproximadamente 1 de cada 8 madres presenta síntomas de depresión posparto durante el año posterior al nacimiento. A diferencia de la tristeza posparto, la depresión posparto no suele desaparecer sin tratamiento.
Cómo saber si tiene depresión posparto
Existen ciertos factores de riesgo que pueden aumentar la probabilidad de desarrollar depresión posparto. Si tiene alguna preocupación, la mejor manera de entender lo que está ocurriendo y recibir ayuda es consultar con su médico u otro profesional de la salud.
Factores de riesgo de la depresión posparto
Aunque la depresión posparto puede afectar a cualquier madre, algunas personas tienen mayor riesgo, entre ellas:
- Haber tenido depresión clínica antes o durante el embarazo
- Haber tenido un embarazo o parto complicado, actual o previo
- Dificultades con la lactancia
- Estrés financiero u otros eventos estresantes en la vida
- Antecedentes familiares de depresión
- Tener un recién nacido con necesidades médicas especiales
- Embarazo no planificado o dar a luz antes de los 20 años
- Contar con poco apoyo social
Síntomas de la depresión posparto
La depresión posparto puede incluir los mismos síntomas que la tristeza posparto, pero suelen ser más intensos. También puede provocar:
- Sensación de desconexión con el bebé
- Sentimientos de desesperanza y tristeza profunda
- Incapacidad para funcionar con normalidad
- Falta de motivación para cuidar del bebé o de sí misma
- Aislamiento de familiares y amigos
Estos síntomas pueden afectar su sueño, su alimentación y la forma en que interactúa con su bebé. Si no se trata, la depresión posparto puede influir en el desarrollo de su hijo y en su propia salud física.
En casos graves, pueden aparecer pensamientos de hacerse daño a sí misma o al bebé. Si esto ocurre, llame al 911 o acuda inmediatamente a un servicio de urgencias.
Qué hacer si cree que tiene tristeza posparto o depresión posparto
Si presenta síntomas de tristeza posparto o depresión posparto, hable con un profesional de la salud, como su médico de atención primaria, su ginecólogo/obstetra o el pediatra de su bebé. Ellos podrán evaluar sus factores de riesgo y síntomas para determinar el mejor tratamiento.
Su médico puede recomendar:
- Terapia individual
- Medicación
- Orientación y apoyo para el autocuidado
- Grupos de apoyo
Los cambios en el estilo de vida al convertirse en madre también pueden afectar su salud mental. Es posible que no esté durmiendo lo suficiente, que no se alimente adecuadamente o que sienta preocupación por el cuidado del recién nacido. Además del tratamiento indicado por su médico, considere las siguientes recomendaciones:
- Pida ayuda a su pareja, familiares o amigos. Muchas personas estarán dispuestas a colaborar.
- Evite realizar cambios importantes en su vida hasta adaptarse a su nueva rutina.
- Busque momentos para socializar con amistades u otras madres, aunque sea brevemente.
- Siga el tratamiento indicado, como la terapia o los medicamentos.
- Descanse siempre que sea posible.
- Hable sobre sus sentimientos con su pareja, amigos, un terapeuta o un grupo de apoyo.
No sienta vergüenza ni culpa por lo que está experimentando. Hablar con un profesional de confianza puede ayudarle a recibir el tratamiento y el apoyo adecuados.
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