Conozca a nuestros voluntarios de escuela secundaria

Cuatro voluntarios de escuela secundaria usando camisetas verdes, sentados juntos y hablando.
Voluntarios junior del verano de 2018 (de izquierda a derecha): Lavelle Dehughes, Brisa Bernal, Elizabeth Orkeh, India Davis

India Davis, 16, creció viendo a sus dos tíos, a una tía, a una de sus abuelas y a su bisabuela sufrir de cálculos renales. Es la razón por la que quiere ser nefróloga, médico de los riñones, y por la que puede verla usando una camiseta verde brillante y sentada detrás del mostrador de seguridad en el Martin Luther King, Jr. Community Hospital (MLKCH). 

India, junto con otros tres estudiantes de la vecina King/Drew Magnet High School of Medicine and Science, son parte del primer grupo de estudiantes secundarios que se une a nuestro Programa de verano de voluntarios junior. Su trabajo, junto con el de sus compañeros Brisa Bernal, Lavelle DeHughes, y Elizabeth Orkeh, es recibir a los visitantes y asegurarse de que obtengan la información que necesitan. También es experimentar la atmósfera de un hospital en funcionamiento con la esperanza de que; preferentemente aquí en el sur de LA donde hay una grave escasez de médicos.

India quiere llenar el vacío de médicos en su ciudad natal, Compton. “A muchas personas no les gusta ir al hospital porque es aterrador o porque piensan que los médicos no entenderán sus problemas”, dice. “Yo que soy alguien que tiene muchos familiares que han sufrido problemas renales, bueno, tal vez me vean como alguien con quien pueden relacionarse”.

Para los estudiantes, que en gran parte han aprendido sobre medicina de libros de texto, trabajar en el MLKCH es un curso acelerado sobre la realidad de qué significa ser un cuidador.

“Me hace sentir como que es la vida real. Es hora. Debes dejar de dormir”, dice Lavelle.

También es divertido, dicen los voluntarios. “La gente del MLKCH es tan amable”, dice Elizabeth. “Están felices de estar aquí. Realmente se preocupan por cómo estás”.

“Este lugar es enriqueceder y muy cálido” agrega India. “Las personas siempre hablan conmigo y me saludan, y nos gastamos bromas con el personal de seguridad y eso hace que mis horas de voluntario pasen rápido”.

Los cuatro estudiantes se enteraron sobre el programa piloto del MLKCH para voluntarios de escuela secundaria gracias a su profesora de química, Tatiana Hatchett, que también es voluntaria en el hospital. Por ahora, el programa es abierto solo para estudiantes de King/Drew, aunque esto podría cambiar en el futuro.

“Estamos intentando alentar a los chicos locales porque son la próxima generación de médicos y enfermeras” dice Karina Cervantes, quien coordina los programas de voluntarios adultos y adolescentes del MLKCH. “Es una oportunidad de servicio, pero también es una oportunidad de ver cómo funciona un hospital grande y complejo”.

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